Chiquitunga será beata el 23 de junio

Escrito por el marzo 7, 2018

El Papa ha autorizado el milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Chiquitunga. Pronto será promulgado el decrteto de su beatificación, pero lo que ya sabemos es que ella será oficialmente beata el próximo 23 de junio en la Santa Misa a celebrarse en el estadio Gral. Pablo Rojas, en Asunción.

Este 7 de marzo el Papa abrobó la promulgación  de los decretos concernientes a a los milagros atribuidos a varios beatos y venerables, entre ellos, los beatos, el Papa Pablo VI y obispo y mártir Mons. Oscar Romero.

Una comisión médica de la Santa Sede ya dio su visto bueno sobre una curación inexplicable para la ciencia, que se habría producido por su intercesión. Si todo prospera, sería el segundo paraguayo en los altares luego de san Roque González de Santa Cruz y la primera mujer paraguaya, las predilectas del Papa Francisco, en ser beatificada.
La comisión médica de la Santa Sede confirmó que no se puede explicar la curación en 2002 del bebé Ángel Ramón, quien tras su nacimiento estuvo veinte minutos sin signos vitales, y tras el pedido a Chiquitunga, se recuperó.

El niño, 15 años después, lleva una vida normal, y no tuvo secuelas del episodio. Aún resta el dictamen de la congregación para la Causa de los Santos con la nota teológica y la aprobación final del Papa para que se pueda llamar a una ceremonia de beatificación pero vibra en las redes sociales la emoción por el posible desenlace. Con beatificación o sin ella, es rotunda la admiración de la Iglesia paraguaya por su hija Chiquitunga.

Chiquitunga, una vida plena en el apostolado laical.

Nacida en Villarrica en 1925, María Felicia se volcó de lleno a la Acción Católica desde su adolescencia. Se entregaba a Dios acompañando niños en la catequesis, jóvenes trabajadores y universitarios, pobres, enfermos y ancianos.
 Su sed de entrega era indescriptible, aún para alguien, como ella, con un dominio de la palabra digno de las mejores poetisas: “No sabría explicarle la ansiedad, el deseo intenso de trabajar exclusivamente, entregada en cuerpo y alma por causa de Cristo, al apostolado; sed, verdaderamente sed, tengo de una inmolación más efectiva”. “Ser apóstoles, Señor, que hermoso sueño”, escribió.

A los 30 años sintió el llamado a la vida contemplativa e ingresó como carmelita descalza en Asunción. Las Hermanas Carmelitas la recuerdan como alguien que se caracterizó por “su gran espíritu de sacrificio, caridad y generosidad, todo envuelto en gran mansedumbre y comunicativa alegría”, según consta en la página web de Chiquitunga.

Al poco tiempo de haberse entregado en la vida contemplativa, enfermó de una hepatitis infecciosa. Tenía 34 años, y poco antes de morir, clamó: “Papito querido, ¡qué feliz soy!; ¡Qué grande es la Religión Católica!; ¡Qué dicha el encuentro con mi Jesús!; ¡Soy muy feliz!; ¡Qué dulce encuentro! ¡Virgen María!”

Mons. Edmundo Valenzuela, durante el anuncio de la celebración eucarística de beatificación, expresó que propondrán a María Felicia como patrona de la juventud paraguaya.


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